Ya conocéis la historia del incendio. Nosotros tuvimos suerte, entró agua y se mojaron algunos discos y camisetas y demás, pero poca cosa.
Bien, han pasado 15 días y la suerte parece que ha comenzado a darnos la espalda. Esta semana, al no tener agua, gas, luz o teléfono (internet), decidí pasar horas en la ofi, recolocando cosas y cambiando otras de sitio. Un mueble aquí, un armario allá, un mesa en otro lado… el motivo es simple, en la vuelta ibamos a currar Sergi, Diego y yo juntos, y me hacía ilusión que a su vuelta encontrasen un ambiente renovado y mejor.
El caso es que, como parte de esta renovación, ayer fui con Núria al Ikea a comprar unas estanterías, y al llevarlas casi de noche, pude comprobar que una parte de la oficina estaba llena de piedra y polvo… ¿qué había pasado? La respuesta en el techo: se había caido techo por 4 sitios diferentes. Casualidad o no, justo cayó encima de una de las mesas, con el ordenador y la pantalla encima… que quedaron medio sepultados de piedras y polvo.
Hoy por la mañana fuimos y estaban el administrador y los operarios. La respuesta ha sido simple, haciendo obras arriba para una canal de la electricidad, perforaron en exceso y llegaron abajo, a mi oficina. 4 agujeros (casi puedo ver la entrada desde abajo). Todo ‘arreglado’, el lunes vienen, tapan, etc… Hemos pedido que nos encendieran el agua, y a partir de ahi a recoger…
Pero cuándo Núria y yo estábamos recogiendo las últimas piedras y el resto de polvo, de repente veo una mancha de agua por otro lado de la oficina. Justo debajo de la estantería dónde había colocado, con mimo y un orden un poco exagerado, todos los vinilos del sello. Hemos empezado a sacar vinilos y más de uno se ha mojado tanto como para tirarlo. Al sacarlos, una mancha brutal en la pared, como si dentro se hubiera reventado una cañería. Entraba agua por allí, por arriba y por la parte más cercana al lavabo. Según parece, toda esa cañería se ha ido a tomar viento y, por suerte, ha sido con nosotros dentro y casi cuándo nos ibamos!
Hemos sacado todo de allí, en cajas, y ahora estamos a la espera de que no se inunde el local (lo hemos llenado de cartones y hemos obligado a cerrar el agua de todo el edificio) y bueno, tal y como me esperaba, tenemos obras y cosas que arreglar para rato. Supongo que la suerte que tuvimos al no quemarse nada se ha vuelto en nuestra contra… no lo sé, lo único que espero es que con la rotura de la cañería se acabe la mala racha. Porque entre otras cosas, tengo ganas de ponerme a trabajar, que en este gran 2010 que me espera aun no he hecho nada.
