La mayoría de vosotros no conocía a Carmeta, pero seguro que os había hablado de ella. Era la tía abuela de Núria (la hermana de su abuela), la mayor de 3 hermanas que superaban los 85 años (ella tenía 93) y que eran la alegría de todas nuestras celebraciones, Navidad, cumpleaños, Sant Medir, …
Carmeta era alegría y cachondeo. Sería injusto recordarla de otra manera que no riendo, contando chistes, haciendo travesuras con mi suegro, o la faceta que no deja de bombardearme la cabeza, su idioma inventado con la “P” o sus traducciones al francés, un francés totalmente suyo y que no tenía sentido alguno.
Aun así, seguro que si alguna vez os había hablado de ella, también era para deciros que era la primera persona de más de 90 años a la que había visto fumando cosas raras… unas caladas de porro, para ser exactos. Fue en Navidad de hace 2 o 3 años, y nunca se me olvidará. Vaya crack.
Todos querríamos llegar a mayores siendo como Carmeta. Nunca se quejaba de nada. Ni siquiera cuando le extirparon un bulto de grasa de la cabeza, que la hacía aun más graciosa. Cuando reía te hacía reir. Su dentadura también era marca de la casa. Era envidiable su fuerza, su forma física, sus ganas de hacer pasarlo bien. También su estómago, curiosamente lo que al final le fallaba, pues tragaba con todo. Bebía y comía muchísimo más que nosotros los jóvenes. Nunca decía que no a un poco de pastel, a un buen postre, a la carne, al pescado, … a todo siempre decía: “Posa´m una miqueta” (Ponme un poquito). Y le cabía todo con lo pequeña que era!
Como debéis imaginar, Carmeta ha fallecido hoy. Y aunque suene duro, yo no estoy triste. Sí que la echaré de menos, porque sí, porque a la gente así se la echa mucho de menos. Pero estoy feliz porque hacía un tiempo que la veía decaer. Y cuando la gente vitalista e independiente como ella comienzan a decaer, tengo la sensación de que dejan de ser felices y sufren mucho más de la cuenta. Como le pasaba a mi abuela. Por eso, si Dios quiere y ha tenido una muerte digna, me doy por ’satisfecho’.
Grapacipiapas, Caparmepetapa. No tengo dudas de que por allí arriba ya están riendo contigo.
