Lo de ayer en la Fórmula 1 fue un ridículo espantoso para McLaren, ridículo que sólo se está viendo superado el día después, con las peticiones de sanción para los coches que llevaban carburante más frío. Hay que ser señor en la pista y fuera de ella. Ayer, Hamilton por novato estúpido y Alonso por ir en tortuga, perdieron el mundial y no hay mucho más que hablar. Fue un final emocionante y merecido para unos y para otros.

Vaya, creía que el ridículo es lo de RENFE en Barcelona